Lifestyle, querido amor

El final nunca es un adios.

24 Abril, 2017

Dicen por ahí, que el final nunca es el adiós, que el adiós es solo quitarle el tapón al agujero de la herida, comenzar a desbordar todo el dolor y el coraje, toda esa incertidumbre y esos sentimientos erróneos, el adiós, es dormir rezando por una respuesta al amanecer, y es despertar pidiendo que todo hubiese sido una pesadilla, contar un millón de veces la historia de como nos conocimos, como nos prometimos, como nos enamoramos, el adiós es contar como me rompiste, es contar y preguntarles a todos cuando, como, porque, y en que momento todo se desmoronó.
Es echar de menos.
Es darse cuenta de que uno no puede volver a ser quien era antes después de todo lo que se vivió.
Es esperar, un reencuentro, un milagro. Un perdón que sabes nunca llegará.
El adiós es pasar los días, uno por uno..
olvidar llevar la cuenta, pues no recuerdas siquiera si es martes o viernes.
Es consultar a tus amigas, al novio de tu amiga, a esa persona desconocida que te pregunta que te sucede…
El adiós, es sentir que se te desgarra el alma.
Es leer poesía, o novelas románticas e imaginar que somos los protagonistas, es borrar del celular las fotos en las que alguna vez fuiste feliz, y luego buscarlas en tu computadora para volver a bajarlas.

Es olvidar lo que te hizo estallar y recordar en parte más lo bueno.
Es repasar una y otra vez ese sábado por la noche. Es enterarte tiempo después que te engañó. Esa recordar esa llamada que le hiciste con unas copas encima, es recordar los gritos de dolor, los reproches, es recordar todo lo que dijiste en ese estado, y no arrepentirte, es darte cuenta lo mucho que te duele.
Es vivir en sueños, y olvidarte del presente.
El adiós es la preocupación de tus amigos y tus padres al no verte como antes.
Es estar harta hasta de ti misma por no poder sacar de la mente lo que has vivido.
El adiós es una transición que nadie puede entender hasta una vez que lo vive.

Dicen que el final no es un final, hasta que un día lo ves por las calles y tus piernas siguen firmes.
Dicen que el final es poder escuchar esas canciones que escuchaste junto a el y no sentir nostalgia.
Es poder volver a besar y perderte en ese extraño beso.
Es entender, que la fecha del aniversario ya solo es una fecha más. que los martes trece son de suerte y los viernes trece no son tan mala suerte.
Decir adiós, es un final hasta que decides alejarte por lo sano. Es estar en el coche, sollozando frente al teléfono, mientras, Arjona cantonea, es decidir en ese momento, dejarlo ir, y dejarte ir.
Es bloquearlo finalmente de todas tus redes sociales, no por despecho, no por odio, si no por puritito amor a ti.
Decir adiós es finalmente un final, el día que dejas de llorarle al olvido, es cuando finalmente aceptar que lo que tenía que pasar era lo único que pudo haber sucedido, que en algunas historias, se sufre lo suficiente para que seamos valientes en la siguiente. Es poder mirar hacia el retrovisor, y poder avanzar sin meter el freno.
Decir adiós, es dejarte continuar.

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