Lifestyle, querido amor, quotes

Dejando ir y dejando al tiempo

22 febrero, 2017

Otro día sin poder sentir, sin sentir esas ganas de seguir. otro día siguiendo, pasando, tratando de mejorar, de cambiar la perspectiva, y mientras nosotros las personas pasamos dandole vueltas y vueltas en nuestra cabeza a ese problema que tenemos, a esa situación que nos quita el sueño aun sabiendo que el hecho de pensarla y sobre pensarla no hará un cambio, olvidamos a las personas que tenemos de frente.

Es cuando logré ponerme en silencio la mañana de hoy, que vi y logré escuchar la voz fuerte y determinante de Sandra mientras le contestaba a la persona detrás del teléfono. Hasta hace una semana, Sandra era la nueva persona que nos ayudaría con la limpieza del departamento, pero hoy, hoy sé quien es en realidad ella, Sandra es una mujer que esta pasando por un triste divorcio, una mujer que no terminó sus estudios como muchas otras, que tristemente confió a ciegas en el amor de un hombre que le prometió una vida llena de hijos y amor hasta que un día el hombre con el que había convivido por años, se convirtió en la pesadilla de su vida. Una mujer que tuvo que aprender a trancazos a decir basta. Una mujer que decidió dejar lo que tenía por ir en busca de lo que realmente quiere.

Fue ahí cuando me di cuenta ahí sentada sobre el taburete mientras trataba de lograr escribir, que en mi cocina no solo había un corazón roto, si no dos.

La vida misma nos da tantas señales que nos negamos a ver, hasta que un día se presenta una persona que esta peor que tu, y sin embargo esta luchando, con coraje y determinación, porque como dicen por ahí, mientras haya vida, todo es posible, y sin embargo, muchas veces optamos por querer rendirnos, nos encariñamos de cierta manera con el vacío que otra persona deja al irse, y ya no queremos consejos, estamos hartos de escucharlos de hecho, solo queremos respirar, poder respirar.

Eh estado tratando de descubrir porque algunas cosas parecen ser más difíciles para mí, de lo que son para otra gente, soltar nunca es fácil, dejar ir algo que en verdad quieres, es devastador, pero lo peor, lo que no deja de repetirse en mi mente, es, ¿Como es siquiera posible, que si en verdad quieres a alguien no quieras luchar?

En una ruptura, nosotras las mujeres, o bueno la mayoría, soltamos habiendo exceso de amor de por medio, habiendo agotado todas nuestras estrategias, las ideas, las fuerzas, soltamos amando aun más de lo que se amaba en un principio, soltamos con el miedo de no volver a ser buscada, que nuestro peor temor se cumpla, y es ese, el no volver a ser encontrada, por esa persona.

Volver a empezar es difícil, pero cuando Sandra me dijo que había comenzado a tomar cursos, y a terminar su prepa teniendo todos esos problemas en casa, me demostró que a pesar de estar rota por dentro, que a pesar de que los recuerdos no desaparecen, volvió a repetirme la frase que muchos nos dicen en momentos así ¨debemos entender, o tratar de entender que todo pasa por algo, todo tiene una razón de ser”

En un tiempo, esperemos no muy lejano, algo volverá a encenderse dentro de nosotros, haciéndonos ver que las decisiones que tomamos siempre fueron las correctas, que valiente no es aquel que se aferra tratando de sostener o cuidar algo que es de dos, si no aquel que a pesar de amar con todas sus fuerzas, se atreve a soltar a esa persona en la que depositó un posible futuro junto a el.

Aun me cuesta entender, pero la vida es del tiempo, hoy le doy tiempo a mi dolor pero también a mis sueños y  mientras, sigo trabajando en mí.

Marcela.

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