Lifestyle, querido amor

A tí, que me enseñaste a no creer en cualquier mirada.

13 Abril, 2017

Hoy me gustaría compartirles algo completamente personal, una carta que habla sobre el dolor que sentimos cuando lo que creíamos real, siempre fue una mentira. Es como cuando de pequeños nos emocionaba la idea de Santa Claus y los reyes magos, como su magia hacia que nos llegaran regalos, como entraban a escondidas en casa, y un día en clases llega ese compañero que siempre recordaremos por desgracia, a decirnos que nuestros papas nos mintieron,Santa Claus, los reyes magos, los duendes, la magia no existe. Entramos en un estado de shock, quien se comía las galletas y la leche? quien hacia sonar esas campanas en la madrugada del 24? El engaño y la mentira, siempre lastima no importa el motivo, no hay razón.

Siempre eh creído que la vida se trata de momentos, siempre hay momentos que nos marcan, momentos de impacto, que nos sacuden, y nos colapsan. Para mí este es uno de esos momentos…

Sinceramente no entiendo nada
Me pregunto en que momento llegue a parar aqui?
En qué momento me olvidé de mí, para pensar solo en ti?
estoy exhausta.
Me hubiera gustado que las cosas hubiesen sido diferentes, porque si esto fuera una película, tu vendrías. Porque si esto fuera una novela romántica, tu regresarías, intentarías, una y otra vez. Porque si esto fuese una película, todo sería una confusión, y un enredo elaborado por las personas y yo, yo me dejaría volver contigo, yo lo intentaría, una y otra vez sin ninguna duda.
Pero vamos, que es lo que estoy diciendo? esta no es una película, esta es la vida real, lo que pasó es completamente real, y en la vida real, hay gente despiadada como tú, que destrozan corazones por doquier, que mienten y engañan, y que nunca se arrepienten, porque no saben diferenciar entre el bien y el mal.
Aun así,no sabes como me ha dolido tu partida, tiempo después me ha dolido tu intermitencia entre el estar y no estar, pero más que todo, no sabes cuanto me ha dolido ir descubriendo que la persona de la que me enamore no existe, nunca existió.
Mi primer amor, siempre serás tu el golpe más duro, ese que recuerde con cierto ardor y dolor, fuiste esa cachetada, desprevenida, ese dolor en el estomago que te hace caer al suelo encorvada. Y es que es verdad, aquí, en mi vida, siempre fuiste el malo, mi error tal vez fue querer adornarte, justificarte, aun sabiendo que tu nunca me lo pediste, eran tantas mis ganas por admirarte, que olvidé antes revisarte pasarte por mis rayos x y mirar a fondo lo que había dentro de ti, lo cual ahora me es fácil saber, y no hay nada. No quise tomar nota de quienes me hablaban de ti, creí que conmigo sería diferente

Eres como una fachada, de algo que no existe. Quisiera alertar a la gente sobre tí, pero hoy es de esos días buenos en los que te doy el mérito, y sé que tu lección ningún maestro la podría dar mejor, en unos meses más sacare medalla en la materia del amor, porque me has enseñado, que las miradas también saben mentir, recuerdas esa noche? te pedí que me miraras a los ojos y fueras sincero conmigo, ¨hay alguien más en tu vida?¨ ¨no¨, respondiste sin si quiera titubear, o tu eres un experto, o yo te amaba demasiado que no quise ver esa mirada llena de mentiras y vacía de sentimientos. Me has enseñado, que las palabras no valen nada cuando no hay hechos, que estar fisicamente no es estar emocionalmente, y que dar sin recibir es un desgaste innecesario, cuando no recibes. Así que dejaré que sigas teniendo más alumnas, quiero darles la oportunidad de que aprendan del mejor profesor, no todos tenemos esa oportunidad, ni esa suerte de encontrar alguien como tú, y no no es sarcasmo, es la pura verdad, tengo que darle positivismo a esto que llevo viviendo.

Quiero decirte, que ahora que ya no estamos juntos, me has enseñado también a tolerarte sin anestesia, a ver el dolor y soportar el limón en la herida. Y te veo, y en lugar de correr, te miro de frente, te observo, como quien mira desde arriba una cucaracha y no se molesta por pisarla, pues ya su vida esta destinada a fracasar. Y te veo, y no puedo creer que nuestra relación haya sido una mentira, y en lugar de llorar frente a ti, te sonrío, mientras mi mente juega conmigo poniéndome el trailer de nuestra historia, con sonido y hasta efectos especiales. Y te escucho, como quien escucha una voz conocida, que  no logra reconocer ni identificar. Y te respondo, como quien responde en automático a la cajera de la tienda de la esquina al recibir el cambio, quédatelo. No confundas mi educación con perdón, ni si quiera lo pediste, no quieras limpiar tu culpabilidad, con actos de caballerosidad, que ni eso alcanza ahora.

Como puedes llamarte hombre? porque para ser hombre, se necesita querer solo a una mujer, porque para ser hombre se necesitan agallas para decir lo que se siente y lo que no se siente, y a la mierda con el que dirán, porque para ser hombre se necesitan fuerzas para luchar por lo que se quiere y lo que no se quiere, para ser hombre, se necesita valentía y no cobardía. No cariño, tu no eres hombre, tu eres solo un niño atrapado en el cuerpo de un hombre en su treintena, eres un niño perdido en el limbo de la vida, tu vida es un juego de esos que son pura basura para la mente, tu juego es virtual, porque no puedes ni quieres, ser real. Montar a caballo no te hace más hombre, dar la cara en los momentos difíciles si lo hace, aceptar la verdad aunque duela, si lo hace, tener miedo de lastimar a gente inocente, si lo hace. Cual era la necesidad? Amor, quien te lastimó tanto que dejaste que te convirtiera en piedra? quien te quito los sueños y anhelos que después intentaste llegar y quitarme los míos? No puedo culparte del todo aunque quisiera, pero tampoco puedo justificarte, cuando aquí eres presuntamente culpable, los hechos y la falta de ellos en nuestra relación, hablan por si solos. Amor, quien fue el loco que te dijo que a la mujer hay que darla por sentada? Quien te dijo esa mentira de que las personas no sentimos que se nos desgarra el alma cuando a quien amamos nos lastima de esa manera?

Mi niño, si es que así puedo llamarte, yo te admiré, yo te creí, yo te confíe, yo te abrí las puertas de mi hogar yo te dí calor, y créeme, sé y sabes muy bien que no me equivoco, al decirte y asegurarte, que un amor así de puro como el mío hacía ti, no se encuentra dos veces, que la traición y el engaño son combinaciones muy poderosas.

Hoy yo te odio, pero no como quien odia y desea que eso muera, hoy yo te odio como quien odia los actos de los payasos en las fiestas infantiles, totalmente ridículo e innecesario, te odio como quien odia a la gente disfrazada, y a ti vaya que te encanta usar disfraces. Mañana tal vez te aborrezca, y pasado mañana tal vez con suerte, ya ni tu presencia note, porque así pasa, tal vez hasta inmune a ti, me haga.

Pero te daré solo un consejo, y es que:

Cuando la soledad te esté aplastando, cuando ya no te basten las noches de sexo casual, o las salidas a comer o a cenar con pláticas vacías y mujeres que siempre terminan siendo solo fachada y relleno, cuando te dé por querer construir una familia y vivir lo que yo siempre quise vivir contigo, cuando necesites ese soporte y amor incondicional que la familia de sangre no nos puede dar, no te sorprendas porque estés a destiempo, fue lo que tu quisiste, lo que tu sin ver, quisiste construir, amor, el tiempo no cobra, pero enseña. Así que cuando sientas que tal vez extrañas a la niña inocente, a esos ojos enamorados que te observaban con delicadeza, a esos abrazos que te daban ternura, o mi ilusión por ser la madre de tus hijos, pero sobre todo, cuando extrañes, mi fe en ti, no quieras buscarme en esas cartas que alguna vez te escribí, ahora que lo pienso, no eran para ti, nunca lo fueron, porque ese hombre a quien yo admiré por desgracia nunca existió. No quieras llamar, o recuperar el tiempo perdido, porque yo nunca perdí nada, al contrario siempre gane tiempo para encontrar a quien si admire.

Marcela.

 

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